Como ser Español. El Ciclo de la Camiseta

Tras unos días de descanso para aprovechar las vacaciones de Semana Santa, volvemos a la carga con el manual del buen español. Como os habréis dado cuento, la publicidad de google de la izquierda y que me permitía salvar la crisis un poco, ha desaparecido, ¿por qué? Según ellos por no cumplir los términos y condiciones estipulados en cuanto a los clics se refiere….o sea como si hubiese estado todo el día dándole que te pego al banner….que cosas : ). 
 
Hoy toca hablar de uno de los ciclos más importantes en la vida de un español, sobre todo en el caso de los hombres, el ciclo de la camiseta, si sí, ese que tantas veces habéis repetido y que es imposible parar. 
 
 
Tenemos muchas maneras de conseguir una camiseta; está la típica del regalo, la friki normalmente de un tema relacionado con nosotros y que nos vuelve loco, la de propaganda y la que nos compramos porque nos apetece. Claro, aunque esto parece que no puede dar mucho de sí….si que da, dime de dónde procede la camiseta y te diré cual es su destino. Es muy fácil, abajo os dejo un esquema muy currado de cómo averiguarlo. 
 
Aún así os lo explico un poco. En muchos casos nos ponen en el compromiso de regalarnos una camiseta, y claro hay gente que se estruja un poco la cabeza y directamente ataca a tu vena friki, que en mi caso es muy extensa y variada, pero otros dirimen su decisión entre la típica camiseta de Dragon Ball falsa del mercadillo con Goku con el pelo azul y una del Zara o Springfield que lleva la mayor parte de los tíos de tu ciudad. Además lo bueno de las camisetas frikis es que siempre te gustan y sólo tienen dos destinos, el flujo normal de camisetas o bien si es demasiado friki hasta para ti, pues para dormir. 
 
Sin embargo el ciclo de camisetas de regalo y de propaganda que no te gustan es similar, las dos pueden pasar a manos de tu novia cuando se queda a dormir en casa. Las de regalo además suelen ser lanzadas indiscriminadamente al fondo de un armario o tiradas al contenedor de donaciones a gente necesitada y las de propaganda si no te gustan o no te quedan bien, valen para el gimnasio. 
 
 
 
Antes de llegar al ciclo convergente de todas las camisetas, han de superar la última prueba ¿tengo alguna intención de ponerme esa camiseta? Porque sí, aunque la hayamos comprado nosotros, en algunos casos al final no la usamos y esta acaba directamente en el contenedor de la ropa u……otra vez para la novia. 
 
Llega el momento cumbre de una camiseta, “el arrancado de etiqueta”, hay gente que lo hace con tijeras…..pero eso es demasiado fino, ¿para que usar tijeras pudiendo arrancarlo directamente? claro, nosotros también juzgamos a la camiseta dependiendo de sí aguanta o no el arrancado sin romperse. En caso de rotura, debe pasar por aguja e hilo para intentar su recuperación, cosa que no siempre se consigue, en cuyo caso termina siendo un trapo de cocina rudo. En caso de tener arreglo o haber resistido, te la pones para salir de fiesta o lo que proceda hasta que llegue el momento de que te canses de ella, te quede pequeña o le salgan pelotillas. En los dos primeros casos, la camiseta pasará a tu novia, en el último, y tras una regañina de tu madre, será ella quién decida el destino. 
 
Si la camiseta es de su agrado, o fue regalo suyo te dejara que te la quedes para estar por casa, hasta que des tanto asco a la gente que vaya a verte que la dejes sólo para dormir. En cambio si tu madre no quiere verla ni en pintura, pasará a trapos directamente. 
 
Justo antes de morir, la camiseta es usada para dormir, pero claro llega un momento en el que su estado es tan lamentable que tu novia te da un ultimátum, o la tiras a los trapos o duermes en el sofá…….(siempre funciona…….Al fondo del armario). 
 
Por supuesto otra cosa que nunca falla es cuando queremos una camiseta en concreto y no está limpia……visita al cesto de la ropa SUCIA, y pone SUCIA porque está SUCIA…..pero eso da igual : ).
 

Una respuesta de Como ser Español. El Ciclo de la Camiseta

  1. Carlos Lillo dice:

    Jajaja, qué grande!! Y qué gran verdad que todos hemos pasado.

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