Críticas de Cine: La mano que mece la cuna

Recorriendo algunas de esas películas que, sin ser grandes joyas, resulta interesante verlas, ayer me dispuse a ver La mano que mece la cuna, un Thriller de 1992 que hoy, 21 años después, sigue constituyendo una referencia en el género para muchos cinéfilos.

La mano que mece la cuna

La mano que mece la cuna

Quizás a base de ver cintas y escuchas consejos de gente más experimentada en estas lides, he empezado a valorar las películas más antiguas teniendo en cuenta el contexto de la época, y para ello intento informarme un poco antes, sino, quizás no acabe de entender ciertos aspectos de la misma.

El director Curtis Hanson, que ya había debutado en la gran pantalla, con títulos como Malas influencias, Ir a perderlo y perderse y Falso testigo, busca dar un salto en su carrera con un cine más perseverante y cruel, aunque siempre dirigido por la cercanía a la vida real y al género de la intriga. Este paso, le serviría para poder llegar al punto más alto de su carrera con la cinta L.A. Confidential y la serie de televisión Stargate.

La mano que mece la cuna

La mano que mece la cuna

La trama, que gira en torno a una joven familia de clase media alta que se ve marcada por un asqueroso hecho y que sin ellos darse cuenta, les perseguirá durante un considerable espacio de tiempo. Curtis no trata de ocultar en ningún momento las intenciones generales de la malvada protagonista, pero sí que deja a la imaginación del espectador las acciones concretas que le llevarán a tal fin, en cualquier caso, y resultando previsible en muchos momentos, mantiene una interesante tensión narrativa.

La protagonista femenina perteneciente al matrimonio, Claire (Annabella Sciorra) es para mí la mejor interpretación de todo el reparto, siendo bastante flojo Michael (Matt McCoy) y un poco exagerada en varios puntos la actuación de Peyton (Rebecca De Mornay). Muy entrañables los personajes de Solomon y Emma que dan un toque cariñoso a la película.

La mano que mece la cuna

La mano que mece la cuna

Me gusta la idea de la creación del vivero casero que la propia Claire se construye en el jardín y que indica a pensar en un papel más protagonista del mismo, del que realmente acaba teniendo.

El director se gusta en el enfoque de las caras de los personajes y en el vínculo de sus miradas cómplices, que se resalta especialmente con el colorido de los ojos de los protagonistas, en concreto entre los que quiere crear algún tipo de tensión. Es quizás esto último el punto más personal del director.

La mano que mece la cuna

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Como decía, el final es quizás la parte más previsible, pero no deja de resultar vibrante acompañándose de una música inquietante. 

Nota FilmAffinity: 6

(http://www.filmaffinity.com/es/user/rating/199169/789579.html)

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